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Brasil ha reforzado su liderazgo político y económico en la cumbre de Manaos -sin la presencia de Argentina- que terminó en la madrugada de ayer, así lo sostiene un artículo de un diario marileño.
El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, ha impulsado un ambicioso corredor fluvial por el Amazonas, ha reforzado el papel del Banco del Sur en medio de la crisis financiera mundial y ha marcado el tono en una reunión con la izquierda más radical de la región, encarnada por el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa.
Que en España se resalte "las buenas artes mediadoras del brasileño en el plano regional, unidas a los excelentes indicadores internos de su país, le han llevado a consolidarse como un líder cuya popularidad fuera y dentro de Brasil vive sus horas más altas" al menos tendría que hacernos reflexionar a los argentinos sobre nuestro papel.
Mientras que a Lula, en sus cuatro primeros años al frente del país, las cifras macroeconómicas, así como los datos de pobreza y desigualdad, no parecían mejorar a los niveles prometidos y una ola de decepción y desconfianza se extendió entre los brasileños,nosotros tirábamos manteca al techo porque crecíamos al 9%, salíamos -parcialmente- del defaul y los precios de las materias primas subían enormemente.
En el transcurso de los dos últimos años, el Brasil de Lula ha dado un giro de 180 grados y se ha resituado en el tablero suramericano como el país sin el cual no se toma ninguna decisión de trascendencia.
Según una encuesta del instituto brasileño Sensus, del pasado septiembre, Lula es el líder mejor valorado en Brasil desde el regreso de la democracia, a mediados de los ochenta. Un 68,8% aprueba la gestión del actual Gobierno, y el 77,7% valora el desempeño personal de Lula.
La luna de miel que el mandatario vive con los brasileños se debe en gran medida a los buenos resultados que arrojan los indicadores económicos del país (una previsión de crecimiento del PIB para 2008 del 5,5%), la caída del desempleo y la reducción de la desigualdad a través de la puesta en marcha de programas sociales, como el Beca Familia, que ayuda a salir adelante a unos 45 millones de brasileños considerados pobres.
Con discreción Lula se mueve como pez en el agua en el plano internacional, sin excentricidades ni estridencias, aunque dejando siempre presente el peso específico que Brasil tiene a escala planetaria. Con moderación ha logrado tener bajo control en su país a una oposición que no ha conseguido hacerle sombra desde las últimas elecciones presidenciales.
Por casa seguimos en las disputas descarndas entre oficialismo y oposición. Los conflictos vernáculos se multiplican y en vez de abordarlos y buscar los consensos para superarlos se toman como acciones desestabilizadoras contra el gobierno.
¿Que participación internacional puede tener un país que vive en conflicto interno?
Lo que queda claro, es que Brasil optó por salir al Océano Pacífico por la zona amazónica y nó por la via argentina-chilena.
"En la misma reunión Lula también perfiló a la ciudad de Manaos como el futuro centro neurálgico de los corredores terrestres y fluviales que conectarán el océano Pacífico con el Atlántico, cruzando de oeste a este el subcontinente, y que suponen un faraónico proyecto de integración territorial en Suramérica", detalla el diario de Madrid.
El trazado de estas vías de transporte en la inexpugnable región amazónica tiene relación con el ambicioso Plan de Aceleración Económica (PAC) lanzado por Lula en su país, que pretende desarrollar económicamente el Amazonas y reducirá de 15.000 a 9.000 millas náutica en sus relaciones comerciales con Asia.
La reciente Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Santiago de Chile Lula puso paz en una Bolivia al borde del incendio político y social, mientras su homólogo venezolano abogaba una vez más por la línea dura contra los "enemigos" de la revolución bolivariana. El secreto del éxito de Lula es mucho más simple de lo que muchos piensan y lo desmarca definitivamente del siempre díscolo Hugo Chávez: moderación y discreción.
|| Fuente: (Eduardo Cinto-imass)
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