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No es la primera vez, ni lamentablemente será la última, que ésta noticia nos revela que el sistema de salud de nuestro país no da para más.
Desde aquella iniciativa del tercer gobierno peronista, Juan Perón 1974, de implementar el Sistema Integrado de Salud, la salud pública viene de parche en parche, terminando siempre afectando a quienes tendría que beneficiar: los ciudadanos.
Hoy es el caso de Lisandro Dalmaso, que cumplió este martes cuatro años y padece una enfermedad neuromotriz. Para mejorar su calidad de vida necesita que le realicen una cirugía medular, y ahora es el momento para llevarla adelante, ya que no tiene aún compromiso óseo.
La obra social de Lisandro, es la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que no le reconoce la operación.
El gobierno aduce que no puede hacerse cargo ya que Lisandro tiene obra social, por lo que ahora deben conseguir que la misma exprese por escrito que no se hace cargo del caso para presentar un recurso de amparo y cuando la Justicia se expida, recién podría intermediar la provincia.
La preocupación radica en que los trámites burocráticos pueden demandar cierto tiempo, vital para la recuperación del niño.
El entramado de: obras sociales sindicales, clínicas privadas, hospitales públicos, prepagas, laboratorios, droguerías y obras sociales estatales, terminan por pulverizar la posibilidad de acceder a una salud con calidad y eficacia para la población.
Y no es solo este caso, de una cirugía, el que cae en sus fauces, basta con solo preguntar que pasa con la atención odontológica, por ejemplo, para observar que innumerables prácticas no están reconocidas por las obras sociales.
Lejos quedó ese sistema de salud del peronismo, que partiendo de la premisa que quien trabajaba, sin desocupados ni pagos en negro, accedía a un buen sistema de salud.
Pero el país cambió. La desocupación y el trabajo en negro crecieron, hoy hasta el estado paga salarios en negro. El comercio de los medicamentos pasó a deglutirse los presupuestos de salud -estatales y el bolsillo de los enfermos-, o no suena raro todo el lío de la fiebre porcina. La prevención desapareció de las políticas públicas y la pelea por los recursos entre los distintos actores del sistema, sumado a la falta de transparencia en la administración, terminó desarticular y quebrar al sistema de salud de nuestro país.
Estamos en plena campaña electoral para legisladores nacionales. Escuchamos permanentes chicanas políticas entre los candidatos. A nadie escuchamos hablar de alguna propuesta para hacer un sistema de salud como la gente, perdón, "para la gente".
|| Fuente: (Eduardo Cinto.imass)
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